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martes, 12 de noviembre de 2013

11 NOV 2013 | ORLANDO @ BOSTON



REGULAR SEASON 2013  GAME 8/82
José A. Pérez    @jose13bis




Lo que nadie esperaba tras un pésimo inicio a nivel de resultados (0-4), ocurrió anoche. Tras cuatro victorias consecutivas, los Celtics equiparan su récord de victorias y derrotas y ojo, se ponen líderes de la Atlantic y cuartos de conferencia.

Pura anécdota. Ni Boston aspira a encabezar la Atlantic, ni a jugar una primera ronda de playoffs con ventaja campo, pero el papel con el aviso ya está dentro de la botella y la botella dando vueltas por todas las canchas de la NBA con un anuncio bien clarito.

Con las mismas señas de identidad que mostraron los de Stevens en las derrotas, han llegado las victorias. Se defendía y se corría entonces, se buscaba el juego al poste y se especulaba poco con el balón en las manos, como se hace ahora.

¿La diferencia? Las mismas piezas empiezan a impregnarse en grasa, tendiendo a desaparecer los rechinares con los que se abrió la temporada.

Empezando por Jordan Crawford y Avery Bradley.

Perdidos en un papel que no es el suyo, la falta de acoplamiento en una posición capital como la de base, su falta de acoplamiento pedía a gritos algo. Impacientes de nocotros, ese algo era la entrada de Pressey en el equipo.

Y Pressey ha entrado, pero lo más importante es que Crawford (16 puntos, 10 asistencias y 0 pérdidas anoche) empieza a gustar y a gustarse. Con una confianza que no se le había visto hasta ahora, su tranquilidad en ataque para no complicarse en estático y el chip accionado de correr cuando hay posibilidad, el de Illinois tiene gran parte de culpa en las últimas victorias.

Y si Crawford juega de base, el efecto mariposa hace que Bradley lo vuelva a hacer de escolta, posición en la que ya ha demostrado de lo que es capaz.

Basando su juego en una solida defensa, rápidas salidas a la contra y un mejorado tiro exterior (10/15 TC anoche para un total de 24 puntos) Stevens empieza a entender que con Bradley de base no solo no había base sino que perdíamos a un extraordinario escolta.

Sus backups, el ya mencionado Pressey y Courtney Lee están cumpliendo. A secas el primero y más que con creces el segundo, cerrando con ellos un circulo en el backcourt en el que no es capaz de entrar MarShon Brooks, al que auguramos un año largo y difícil antes de entrar en algún traspaso llegado el momento.

Y por dentro seguimos sin Pivots pero los que entran juegan a serlo.

Desplazado Faverani del cinco, el peso principal recae en Olynyk, Bass y Sullinger que poco a poco demuestran que para coger rebotes (anoche uno más ante el equipo de Vucevic), no hay más que ponerle ganas e ir a por ellos.

Anoche sumaron 40 puntos y 16 rebotes entre los tres.

40 puntos de todos los colores. El rookie con triples, Sully con un maravilloso juego al poste y Brandon Bass con su habitual tiro a 5 metros. Miedo no dan, pero el trabajo que hacen es tan innegable como el vacío de otros años en una zona tan despoblada como habitual era el no-recurso de un tiro de 6 metros sin rebote.

El defendemos y rezamos (a que Paul Pierce tenga su día) ha mutado en un defendemos y mordemos. Y poco a poco vamos viendo esas señas de identidad en un equipo que este año tiene la misión de ir encontrando una manera de jugar, un estilo al que, con el tiempo, irán entrando jóvenes talentos que desplacen a los Humphries, Wallace o Bogans.

El tránsito entre una manera de jugar y una manera de ganar. Hasta entonces paciencia, que esto es muy largo.


EL ‘PANTALLAZO’ DEL BECARIO


Mike Gorman (no comment)

EL ‘TWEET’

viernes, 11 de octubre de 2013

EL ESLABÓN PERDIDO

EL ESLABÓN PERDIDO
Por José A. Pérez ●  @jose13bis
@_labutaca
10 Octubre, 2013


Tras dos partidos de pretemporada todos empezamos a hacer nuestras cábalas de quién saldrá de inicio, quien será el backup de quién, quien pintará poco y quién nada de nada. Lejos de hacer caso a los resultados, el mes de octubre sirve para entender, practicar, errar y mejorar. Más aun cuando hablamos de un grupo con casi la totalidad de su cuerpo técnico y plantilla recién aterrizada en el Logan Airport.

Ni deben preocupar los resultados, ni el juego grupal ante adversarios que, mejores o peores, juegan con ciertos automatismos que solo otorga el paso del tiempo, algo que ni Coach Stevens puede inventar, ni Wyc Grousbeck comprar.

Automatismos que empiezan en el base puro y acaban en el pívot nato, algo de lo que careció Boston desde el momento en que se lesionó Rondo y enfermó la madre de Milicic, algo que propició un baile de números. Doses tratando de jugar de unos, con verdaderos unos enfrente, y cuatros que simulan jugar de cinco, con cincos reales de siete pies delante.

Y cuando uno juega a lo que no es, lo complicado ya no es sobresalir, sino no desentonar.

Con la luz de Rajon Rondo brillando en el horizonte, Brad Stevens parece confiar inicialmente en Avery Bradley para el puesto de base. Pero ni le salió bien el lunes ante los Raptors, ni el miércoles ante los Knicks. Notable como siempre en defensa, evidenció una mejora en su tiro. Y en eso ha destacado, no en la conducción.

Lo mismo podríamos decir de Jordan Crawford, el backup que Stevens parece tener preparado para Bradley en una posición en la que ambos aspiran a no desentonar.

Y desde el banquillo, dominando el concepto, Phil Pressey. 

Con su presencia anunciada por los medios 'gracias' a la ausencia de Jordan Crawford, todos esperábamos volver a ver un base jugando de base en Boston casi un año después. Y mereció la pena esperar, porque no solo no desentonó, sino que tanto subió los tonos que por poco nos da el partido en un final loco que supo leer como lo que es.

13 puntos, 7 asistencias sin pérdida con un 80% TC. Algo que nadie ha conseguido en partidos de Regular season o playoffs desde que tenemos datos (1985-86), él lo logró la noche de su debut.

Es lo que pasa cuando se juega a sobresalir.

Phil Pressey & Faverani (Fuente: ESPN)


Como sobresalir sobresalió Faverani ocupando el otro eslabón perdido, el del pívot.

Y no hizo falta demasiado.

Ganas -muchas, por cierto-, presencia física y hacer lo que se le presupone, bastaron en lo que ya habíamos olvidado, un pívot en Boston jugando como tal.

Bloqueo al base, mano en alto, recibir y anotar cerca del aro. Bloqueo al base, mano en alto, recibir y anotar cerca del aro. Bloqueo al base, mano en alto, recibir y anotar ...

El resultado se plasmó en 11 puntos y 6 rebotes en menos de 21 minutos, algo de lo que solo KG (en dos ocasiones) y Randolph y Sully (en una) pudieron presumir a lo largo de toda la temporada pasada.

Automatismos que empiezan en el base puro y acaban en el pívot nato, por muy jóvenes o desconocidos que éstos sean.