viernes, 31 de diciembre de 2010

Boston @ Detroit (y2) RS 2010-11

Kevin Garnett y Glen Davis se habían jartao de criticar a Dwight Howard tras la derrota el día de Navidad en Orlando. Que si tiene los mismos movimientos que tenía en la Universidad, que si no ha "evolucionao", que si los 6 puntos en los que se quedó son lo normal pa' un tio sin recursos técnicos, ... Pues bien, como por arte de vudú, con Howard al otro lado de la tele y un muñeco de KG entre sus manos, cayó el bueno de Big Ticket al suelo tras matar en la canasta de los Pistons.

A mi mente, además de Dwight Howard haciendo vudú, me viene la imagen de Charlie Villanueva twiteando. Son muchos los que tienen cuentas pendientes con KG y todos creen que los males del #5 son fruto de sus plegarias. Restando importancia a la victoria, como si a los Celtics se les ganara todos los días, @CV31 (Villanueva en Twitter) escribió tras el partido que no iba a ponerse a twittear como un loco, cuando total se trataba simplemente de una victoria más. Una hora más tarde, demostrando que no podía estar calladito, escribió esto otro: "...la vida es una sucesión de lecciones que deben vivirse para ser comprendidas", una cita de Helen Keller aplicada, evidentemente, a lo que pasó con KG. Tal subidón le dió a Villanueva ver a Garnett en el suelo, que su casillero, a cero hasta ese momento, empezó a crecer y crecer a base de triples (4 de 6).

El nombre de la tal Helen Keller se queda grabado en mi cabeza. Como casi con cualquier cosa que desconozco, busco en Wikipedia. Es entonces cuando entreveo a la auténtica MVP del partido. Autora, activista política y oradora, una fuerte fiebre cuando contaba con tan solo 19 meses, le causó una sordoceguera. Sólo con su voluntad por superarse y alcanzar cualquier meta que se propusiera, consiguió hablar, escribir y ver la vida mejor que muchos de nosotros a los que no nos falla vista. La cita colgada por Villanueva en Twitter es una más de las muchas lecciones sobre la vida que aparecen en su autobiografía (la de Keller, la de Villanueva no daría ni para una columna en Marca.  Una vida llevada al cine, representada en Broadway y twitteada por @CV31 para amargar un poco más, si cabe, la lesión de Kevin Garnett.

Helen Keller
POSTGAME: Según las últimas informaciones llegadas a #labutaca, la lesión de KG se ha quedado en unos problemas musculares que no afectan a su rodilla y que le tendrá alejado de las pistas dos semanitas.



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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Boston @ Indiana (RS 2010-11)

Acompaño a los Celtics a lo largo del segundo cuarto. Trabajo de día y soy vigilante infantil por las noches. Últimamente, con trabajo adicional. Estamos intentando conseguir que la mayor (casi 3 años) le pierda el miedo a la noche y lo único que hemos logrado es aumentar un trauma que hasta ahora ni tan si quiera conocíamos. Pendiente de un movimiento, de un ruido, del inicio de un partido, para estar gritando mi nombre hasta que consigo que vuelva a quedarse dormida. Soy consciente que en 12 o 13 años desearía no haberle quitado nunca el miedo a la noche, pero en fin....

El que escribe no hay noche que duerma más de 90 minutos de forma consecutiva, de ahí mi retomada afición por los juegos malabares al otro lado del Atlántico.

Yo creo que Jeff Foster va un pelin
de guaperas, ¿no?
La imagen de Rajon Rondo y Kendrick Perkins en mangas de camisa me recuerdan que pasó la Navidad. El recuerdo del traje de luces que vistió Rajon en Orlando aun deslumbra en parte de la costa Este y, por instante, también en mi cabeza.

Tanto él como Delonte nos han mostrado en sus últimas apariciones públicas que Prada se viste de verde. Con una parte de mi mente en las pasarelas y otra en el partido, caigo en cuenta que ese de las medias de blanco satén es James Posey. Qué grande, parece que fue ayer el día en que encendía un puro con otro cuando fuimos campeones. 8 puntitos y cumpliendo, como siempre. Junto a él están en cancha "los buscadores de oro". Entre todos ellos me llama la atención las depiladísimas cejas de Jeff Foster #10. Otro para  entrevistar en el Canal Alta Costura. Erden y Harandogy, lastimosamente, y a tenor de lo apretado del resultado, no entran ni con los "buscadores", así que tienen que ver desde el banquillo como Avery Bradley vuelve a lucir defensa a falta de lucidez en ataque. Un punto para él. quedándose a una décima de su media de la temporada.

El partido es trabado, intermitente, con un Conseco Fieldhouse lleno hasta la bandera y con ganas de doblar a unos Celtics que bajaron a la tierra en Orlando pero quieren volver a despegar. Tras un primer parcial favorable a los de Indianapolis (26-19), parece que Pierce y Shaq quieren poner las cosas en su sitio y dejan a los de Boston a 2 puntos con un largo descanso por delante. Me planteo seguir en pie o darle tregua a este cuerpo de boxeador retirado y mente de legalista frustrado y falto de objetivos. Opto por lo segundo y vuelvo a mi papel de vigilante infantil, cumpliendo y con más trabajo del deseado.

A las 05.30, tras varias pequeñas distracciones del sueño, decido que lo mejor es distraerlo del todo y hacerme un café. Otro. Con nevaditos de Palencia. Los Reglero de toda la vida. Ahí es cuando de un vistazo me entero de la victoria (95-83) y de lo bien que le van las cosas a nuestros amigos de Florida: Miami y Orlando que están que muerden.

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Una de las propuestas
de M. Bovary


POSTGAME: Interesándome más por el tema, acabo en el blog de Los aposentos de Madame Bovary , Es ahí donde descubro las infinitas posibilidades del verde. Quizá no para la mayoría de lectores de este blog, pero sí para sus parientas, amantes y objetos de deseo. En el siguiente enlace os dejo unas ideas por si tenéis que regalar un vestido a vuestra acompañante si os invitan en junio a la fiesta en junio del All About 18.

Propuestas de Madame Bovary




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lunes, 27 de diciembre de 2010

Boston @ Orlando (RS 2010-11)

No sé encontrar la palabra. Hoy más bien lo que me apetece es escribir poesía de la mala y revolcarme en mi dolor baloncescístico, que no es poco. Uno no está ya acostumbrado a describir el vacío que deja una derrota de los Celtics y eso me obliga a hacer peripecias si quiero sacar algo en claro de lo vivido hace ya dos días en Orlando. 


Vi el partido con las dificultades que el horario entraña para un ave de rapiña. El día, 25 de diciembre, tampoco era el más indicado para abandonar a la familia y ponerme sólo frente al ordenador... No quiero ser acusado de ser el portador a España del Síndrome de Hikikomori (Aislamiento, en español). Mi mente se traslada por unos segundos a Tokio. Un niño Japonés en esa pequeña habitación devorando series manga y disfrazándose de Goku mientras le dice a su madre que le pase la cena por debajo de la puerta. Interesándome por el tema, leo con atención como la mayoría de los Hikikomori son varones como yo, se centra en clases medias como semuá, y suelen poseer cuarto propio, considerado un lujo en Japón y un lujazo si trasponemos el asunto a mi situación personal, siendo el que escribe el que paga la hipoteca...  

Empiezo a preocuparme. Más si cabe porque hice lo imposible por ver el partido. Tengo el síndrome, me digo.

Las 20.35 h en Guadalajara (España). Sigilosamente me acerco al ordenador de mi suegro. Cierro su Chat de Terra para mayores de 50, donde se hace pasar por Javier, y enlazo con el tercer link que ofrece http://www.firstrow.net. La cosa no empieza muy católica y entro y salgo con relativa frecuencia. De un 13-0 inicial veo, accidentadamente, como poco a poco nos metemos en el partido hasta el punto de ponernos arriba. Mi suegro me pregunta por mi extraño comportamiento. Le cuento que he apostado, que sólo me interesa el resultado, pero que esté tranquilo, en seguida estoy con ellos. No se me ocurren grandes excusas y me pierdo gran parte del segundo y tercer cuarto. The Virus (óptica Celtic) y Only Magic (por los de Florida) se encargan de llenar el vacío que deja en mi el miedo al Hikikomori. 

El último cuarto, ya mi casa, la que pago, la del hikikomori, es el de la vuelta a la normalidad. Ni mis suegros ni la tía del pueblo podrán acusarme de querer romper el espíritu navideño con un estúpido partido de baloncesto. Normalidad relativa, porque ahora son mis hijas las que me lo quieren poner difícil. Dormida la pequeña, el problema se cierne en la mayor. Un ordenador de V-TECH que yo mismo encargargué a Santa Claus es mi principal enemigo. No hay juego al que no quiera jugar. Y no hay jugada que yo pueda ver como acaba. Un ojo en su portátil y otro en el partido. De estar convencido de la victoria paso con dolor, y sin saber cómo, a  un partido sin crónica del que se escapa la victoria. Una derrota sin explicación, sin otro dato que aportar más que el del resultado del partido (86-78) y del Papanoel (le gustó el ordenador)


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