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martes, 1 de abril de 2014

OTRO DOLOROSO REVÉS

REGGIE LEWIS
OTRO DOLOROSO REVÉS
Por Ramsés Ferrandis ●  @onthecourt_


El dulce sabor de las victorias no puede ser paladeado en su justa medida sin conocer antes el lado amargo de la derrota, la desgracia y los contratiempos. Los Celtics cubrieron tanto el cupo de lo primero en los 60, y  parte de los 70' y 80', que era inevitable que un día u otro acabaran llegando las desgracias. 

En 1986 fue Len Bias, en 1993 Reggie Lewis.

Al respecto, recuperamos hoy aquí un texto ya publicado hace unos meses por Ramsés Fernández  y que, por expreso deseo del autor, recuperamos hoy aquí para La Butaca.



Vienen a mi mente casi instintivamente un par de nombres: Chris Wilcox y Jeff Green.

Hace poco más de un año, vieron puesta en duda la continuidad de sus carreras en la mejor liga del mundo, ambos a causa de problemas cardíacos (una dilatación de la aorta y un aneurisma de la misma, respectivamente); en dichos casos, gracias a los estrictos controles y los avances en el campo de la medicina, los dos han podido seguir defendiendo la zamarra céltica meses después.

Pero no siempre estos duros golpes tienen el final que todos desearíamos, y quien bien conoce nuestra historia lo tiene bien presente. Cuando a principios de la pasada temporada, se confirmaban las bajas de Chris y Jeff, quizá no los más jóvenes, pero sí aquellos que empezaron a seguir a los Celtics en los ‘80, revivieron los fantasmas que nos atenazaron pasada la mitad de esa década y principios de la siguiente.

Muchos de vosotros pensaréis en Len Bias y su trágico final pero, aunque no vais desencaminados (estas líneas también son un pequeño homenaje a su figura), él no es el protagonista.

Hoy estoy aquí para acercaros a aquél que estaba llamado a ser, junto a Bias, la cabeza visible del equipo durante la década de los ‘90. Y bueno, casi veinte años después de que nos dejara, esta es su historia. La historia de Reggie Lewis.

El 21 de Noviembre de 1965 nacía Reginald, “Reggie” Lewis en Baltimore, Maryland (lugar donde también pasó su vida el malogrado Len), en el seno de una familia humilde. Compartió su infancia con su madre Peggy, y sus hermanos Irvin y Jon, mostrando desde muy temprana edad una devoción y pasión cuasi enfermizas por el deporte de la canasta. El hecho de que sus huellas se encuentren grabadas en la pista donde jugó durante su infancia, es una de las muestras de este enorme fervor.

Dunbar Poets, temp. 82-83. De izquierda a derecha:
Darryl Wood, Reggie Lewis, Reggie Williams, Tim Dawson, Jerry White.
Centro: Muggsy Bogues.
Iniciados sus estudios en Dunbar High School, el papel capital que Lewis ejerció durante sus dos años en el equipo del mismo (más popularmente conocidos como los Dunbar Poets), donde alternaba las posiciones de escolta y alero, le granjeó fama a nivel nacional, tanto a él como a sus compañeros. La conjunción del posterior #35 de Boston con los futuros NBA Tyrone, “Muggsy” Bogues, Reggie Williams y David Wingate fue demoledora.


Era la temporada 81-82, y con un récord de 29-0 durante su año junior, seguido del 31-0 de su año senior, provocó que coparan el ranking elaborado por USA Today. Por ello, varios expertos coincidieron al calificar a estos Poets como el mejor equipo pre-universitario de la historia. Como curiosidad, pocos años después otro ulterior celtic como Sam Cassell defendería esa misma camiseta.

Posteriormente, Reggie ingresaría en Northeastern University de Boston, donde permanecería entre los años 83 y 87, vinculando de manera definitiva su devenir al de la capital de Massachusetts. Haciéndose con un puesto en el quinteto titular desde su temporada freshman, superó todas las expectativas de los Huskies en torno a él, promediando 17.8 ppp y 6.2 rpp; estos números fueron incrementando, llegando hasta los 24.1 puntos (sophomore) y 9.3 rebotes (junior).


Reggie, durante su exitosa etapa universitaria.
Haciéndose con la capitanía en su segundo año, lideró a su equipo a 4 títulos consecutivos en la exigente National Atlantic Conference, clasificándose por ende para la fase final de la NCAA durante este período. De nuevo, la figura de Reg transcendía, quedando refrendado en sus 3 galardones America East Conference Player of the Year (entre el 85 y el 87), siendo reconocido como uno de los jugadores más determinantes del amplio panorama universitario estadounidense.

Pero si para alguien no pasaron desapercibidas las portentosas actuaciones de este Small Forward, no podía ser para otro que Red Auerbach. Aún desde su nueva posición como presidente de la franquicia, el visionario que convirtió a nuestro equipo en lo que es hoy día, no descuidaba ningún resorte de la maquinaria céltica. Es por ello que, tras el anillo conquistado en el ’86, no podía obviar que gran parte del núcleo duro de la plantilla (los Bird, McHale, Parish, Johnson, Ainge…) dejaba atrás su plenitud física, viéndose a partir de entonces su rendimiento mermado por diversos problemas físicos.

Sabedor de que el equipo necesitaba un inyección de savia nueva (y más tras la dramática y reciente pérdida de Len Bias, quien estaba llamado a dominar la liga junto a Michael Jordan), el nombre de Reggie Lewis quedó señalado en rojo, a partir del momento en que el propio jugador confirmó que se presentaría al Draft de 1987.

Un Reggie sonriente
El 22 de junio del mismo, en una nueva genialidad, y demostrando de nuevo una visión como pocas ha habido en este deporte, Red conseguía llevarse el gato al agua, como en tantas otras ocasiones: con su elección de primera ronda (pick #22), Boston Celtics se hacía con los servicios del ya por entonces ídolo local.


Aunque se perdió buena parte de su temporada rookie a causa de una lesión, y sus números no fueron nada llamativos (promedió unos discretos 4.5 ppp y 1.3 rpp durante la Regular Season, reducidos a 2.4 puntos y 1.2 rebotes en Playoffs), la incertidumbre no afloró ni en el seno de la entidad ni en el propio jugador.

En palabras de sus propios compañeros, Reggie era una “esponja” que se empapaba de todo aquello que le permitiera mejorar, sus ganas de saber no conocían límite. Y es que lo mejor estaba por llegar.

El #35 estalló en su año sophomore. Con la baja de Larry desde el inicio de este (un grave problema en los talones le obligó a pasar por el quirófano, perdiéndose la totalidad de la 88-89), la importancia del joven de Maryland dentro del equipo creció exponencialmente, convirtiéndose en un asiduo en el cinco inicial. Los datos hablan por sí solos: 18.5 ppp y 4.7 rpp durante la RS, ascendiendo a los 20.3 puntos, 7.0 rebotes y unas destacables 3.7 asistencias durante las eliminatorias por el título.

Cabe recordar también que poco antes del All-Star de 1989, la Northeastern University homenajeó al que hasta no hacía muchas fechas había sido su guía sobre la cancha: en una ceremonia celebrada el 21 de Enero en el Matthews Arena (la pista donde jugaron sus primeros años los verdes, en la por entonces imberbe NBA), su número fue retirado, donde a día de hoy Reg sigue siendo el máximo anotador histórico de la institución, al mismo tiempo que se le sigue considerando como uno de los grandes artilleros de la historia de la NCAA.

A pesar de que esta temporada a nivel colectivo fue mucho menos positiva que la anterior (se pasó de competir de en unas Finales de Conferencia a ser “barridos” en primera ronda, en ambas frente a Detroit Pistons y sus Bad Boys), había motivos para la esperanza. Si las lesiones respetaban al Big Three y los secundarios habituales aportaban como en ocasiones anteriores, el plus que suponía Lewis no convertía en algo descabellado intentar una nueva carrera por el Larry O’Brien.

Boston experimentó una mejora sustancial durante la 89-90, aún con los problemas de espalda que arrastraba Bird y con el traspaso que terminó con Ainge en Sacramento mediado el curso. Con un récord de 52-30, el equipo se presentaba en una buena posición para un nuevo asalto al campeonato, pero no fue suficiente. Con Reggie presentando unos guarismos ligeramente inferiores a los de su segundo año, los Celtics se vieron de nuevo apeados a las primeras de cambio, esta vez tras caer derrotados antes los New York Knicks.

Tras la eliminación, el verano de 1990 trajo consigo la retirada de Dennis Johnson. Con los componentes del Big Three entrando en su ocaso profesional (a los problemas del #33, había que añadir los de McHale con sus tobillos), la conjunción de nuestro protagonista con el núcleo veterano (junto a la aportación de jóvenes como Brian Shaw y Dee Brown), parecía insuficiente para llevar al equipo a la lucha por el anillo.

Contra todo pronóstico, los verdes dieron el do de pecho y volvieron a demostrar que podían ser competitivos. Esta Regular Season (la cual terminaron con un balance de 56-26) dejó para el recuerdo varios partidos, pero a mí me gustaría destacar uno de ellos: ¿Fecha? 31 de Marzo de 1991; ¿Lugar? El mítico Boston Garden; ¿Rival? Chicago Bulls, con Michael Jordan a la cabeza; ¿Héroe? Imaginadlo.

Aquella noche, tras un partido disputado hasta la saciedad, Boston conseguía hacerse con la victoria tras dos prórrogas: el resultado, 135-132. En 53 minutos, el de Baltimore consiguió unos nada desdeñables 25 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias y un robo, además de encestar el triple que decantó la balanza a poco segundos del final.

Pero si algo convirtió su actuación en memorable, fue la defensa que ejerció sobre el #23 de los Bulls. Aunque terminó con 37 puntos, “Air” se quedó aquella jornada con un 12/36 TC (un paupérrimo 33.3% de efectividad), además de ser taponado ¡hasta en 4 ocasiones! por el bueno de Reg (el único jugador en la historia capaz de conseguirlo).


Llegado el momento de la verdad, sin embargo, los del trébol quedaron fuera de Playoffs mucho antes de lo deseado. Lewis aumentó sus prestaciones, promediando 22.4 puntos, 6.2 rebotes, 2.9 asistencias y 1.1 robos durante la fase final, pero eso no fue suficiente. Detroit se cruzaba de nuevo en nuestro camino, esta vez en Semifinales de Conferencia, ejerciendo de verdugo tras seis partidos.

La temporada 91-92 no pudo empezar de peor manera. No en el seno céltico, sino para toda la NBA: en noviembre, Earving, “Magic” Johnson anunciaba que era portador del virus VIH; este hecho, unido a la retirada de Larry al finalizar la misma, ponían punto y final a la que para muchos ha sido la época dorada de la competición.

Mientras, Reggie se consolidaba como uno de los mejores Small Forward de la liga, con una media de 20.8 ppp, 4.8 rbpp, 2.3 app y 1.5 rpp. Con otra notable campaña (51-31) los Celtics se clasificaban de nuevo para la postemporada: en esta ocasión, unos rocosos Cleveland Cavaliers, liderados por Brad Daugherty, nos dejaban a un solo paso de visitar unas nuevas Finales de Conferencia. Los números del #35 se dispararon: 28.0 puntos, 4.3 rebotes, 3.9 asistencias y 2.1 robos.

All Star Orlando 1992
Su rendimiento le permitió ser seleccionado para el All-Star Game (celebrado en Orlando) por primera vez en su carrera. Junto a Larry, representaría a Boston en el partido de las estrellas, aunque finalmente el capitán se perdería el encuentro por lesión. En 15 minutos, Reg anotó 7 puntos, capturó 4 rebotes y repartió 2 asistencias.

La marcha del #33 a final de año, hacía prever un cambio de jerarquía dentro de la plantilla: con McHale y Parish disputando sus últimos partidos con la camiseta celta, el liderazgo recayó sobre los hombros de Lewis, quien sobre la pista debía ser el faro que guiara a la franquicia en esta nueva etapa.
Con el nuevo capitán calcando los números de su anterior RS, la marcha del equipo post-Bird, a pesar de ser menos brillante que en anteriores temporadas, supuso la catorceava aparición consecutiva en la fase final (48-34). Pero la 92-93, desgraciadamente, no sería recordada por este hito.
La llegada de los Playoffs vino acompañada, casi siete años después, por la tragedia. El rival en primera ronda, Charlotte Hornets, visitaba aquél 29 de Abril el Garden, para disputar el encuentro inaugural de la serie. Un encuentro, que supondría el principio del fin para Reggie.

Tras tan solo trece minutos sobre el parqué, (en los que anotó la friolera de 17 puntos), el #35 se desplomó, ante la mirada atónita de las casi 15.000 almas que aquella noche abarrotaban el pabellón; un tenso silencio se apoderó de todos los presentes. Entre ellos, se encontraban dos de sus antiguos compañeros de instituto, Bogues y Wingate, rivales entonces, quienes quedaron petrificados ante lo que acababan de presenciar.
Aunque Reg pudo llegar a vestuarios por su propio pie, para alivio de aquellos que vivieron su desmayo, nadie podía imaginar que aquella había sido la última vez que jugaría el capitán. Perdiéndose el resto de la serie, sus Celtics, a pesar de conseguir la victoria, se vieron muy afectados por lo acontecido. Su ausencia, tanto a nivel deportivo como emocional, fue una losa demasiado grande, que sus compañeros no supieron sobrellevar: la eliminación se consumó tras cuatro partidos.

La dirección, inmediatamente después de lo acontecido, puso al servicio del jugador un nutrido grupo de médicos con una contrastada experiencia, los mejores de toda el área de Massachusetts. Tras las pruebas pertinentes, el resultado de las mismas no podía ser más desalentador: el jugador padecía una Miocardiopatía Hipertrófica (a día de hoy, igual que entonces, una de las principales causas de muerte entre los deportistas de primer nivel).

Lewis, consciente de que dicho diagnóstico suponía el final de su carrera, no pudo concebir la idea de verse alejado del baloncesto.

Disgustado, en su afán por encontrar una nueva opinión experta, halló lo que buscaba: el doctor Gilbert Mudge (ajeno al grupo reunido por la franquicia) tras una nueva serie de análisis y evaluaciones, desacreditaba el trabajo realizado por sus colegas: el capitán padecía, según su criterio, un desorden neurocardiogénico, causa del desmayo sufrido ante los Hornets. De carácter curable, no era incompatible con la práctica de su profesión.

Por desgracia, la trágica realidad no tardaría en demostrarle lo equivocado que estaba.

Aún con el distanciamiento que se produjo entre el escolta y el equipo, a raíz del rechazo hacía el cuerpo médico, Reggie empezó a realizar su propia preparación, como en anteriores temporadas. Desoyendo sus consejos, el objetivo no era otro que llegar en la mejor forma posible a la Preseason, momento en el que se reuniría con el resto de sus compañeros. Pero todo se truncó un triste 27 de Julio.

Tras una larga sesión de tiro, previa a un partido de entrenamiento, nuestro protagonista se desplomaba por segunda y última vez. A pesar de las maniobras de reanimación por parte de los presentes en el Brandeis Arena, todo fue en vano: Reginald Lewis moría aquella tarde de verano, a la temprana edad de 27 años, realizando aquello que más le apasionaba… estar en una cancha con la pelota naranja en sus manos.

Su pérdida supuso un mazazo enorme, a todos los niveles, y las reacciones por la misma no se hicieron esperar: Aficionados, amigos, compañeros, familiares, equipos, jugadores o a la propia NBA... las muestras de admiración, afecto, cariño, condolencia u respeto fueron multitudinarias, con múltiples características y formas. Miles de personas acudieron al memorial celebrado en la ciudad, poco después de su fallecimiento.
Pero nada era capaz de paliar el hueco dejado por Reg. Boston Celtics lloraba a su flamante capitán, su líder, el hombre que guiaría a la institución hacía una nueva etapa, ¿plagada de éxitos? Son hechos que, por mucho que especulemos, nunca podremos saber. La realidad, la que todos conocemos, fue que la muerte del #35, sumado a una serie de malas decisiones deportivas posteriores, acabarían con el equipo abocado a una larga travesía por el desierto, de la que tanto nos costaría recuperarnos.

La propia liga perdía a una de sus jóvenes estrellas, en una de de las franquicias referencia de la competición. En palabras de un apesadumbrado McHale, “Nada de lo que hagamos podrá llenar el vacío que ha dejado en nuestros corazones. Reggie es alguien irremplazable, y ahora no podemos hacer otra cosa que lamentar su muerte”.

Aunque nunca sabremos hasta donde pudo llegar su aportación en la pista, su papel más allá de ella si ha transcendido a su desaparición. Aún siendo una persona reservada y tímida, siempre había una sonrisa contagiosa en su rostro. Marido y padre devoto, un amigo con el que contar ante cualquier problema. Su labor en beneficio de los más desfavorecidos era muy conocida, y esta ha continuado hasta el día de hoy, gracias al papel ejercido por Donna Harris-Lewis, su orgullosa esposa. Como dirigente de la Reggie Lewis Foundation, patrocina, entre otras iniciativas, la conocida Thanksgiving Turkey Give-Away.

El 22 de Marzo de 1995, los del trébol retiraban su dorsal en una solemne ceremonia, entrando al mismo tiempo en el Northeastern Hall of Fame, como sentido reconocimiento a su trayectoria deportiva. Actualmente, sigue siendo el único jugador en la larga historia de Boston en conseguir, en una misma temporada (concretamente, la 91-92) los siguientes registros: 100 rebotes (394), 100 asistencias (185), 100 robos (125) y tapones (105).

Para concluir, me gustaría preguntaros algo, para que deis rienda suelta a vuestra imaginación: ¿de qué habría sido capaz el Big Three original con dos monstruos como Bias y Lewis para, primero secundarles, y más tarde, liderar el equipo? Pensadlo, mientras recordáis al bueno de Reg… Enjoy it!




Pd: He de reconocer que la elaboración de este artículo ha supuesto un reto para mí. El hecho de tratarse de una época que no pude vivir (nací en el año 1990) y la escasedad de publicaciones que profundizaran en la figura del #35, complicaron más si cabe mi tarea. Por tanto, este escrito es el compendio de las muchas páginas que tuve ocasión de encontrar, la mayoría de ellas en inglés.

Espero que, aquél que a partir de ahora se interesa por aquello que hizo Reggie, pueda tomar como pequeña referencia este humilde aporte, escrito en la lengua de Cervantes.



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viernes, 30 de agosto de 2013

EL PRINCIPIO DEL FINAL


EL PRINCIPIO DEL FINAL
LOS CELTICS DE HACE 20 AÑOS
JOSE A. PÉREZ | AGOSTO 2013
@jose13bis on twitter



"Ojalá pudiera ser el sucesor de Bird en el equipo y que la gente me quisiera tanto como a Russell, pero por ahora eso es algo que no me preocupa. Lo principal es que el equipo de todo lo que tiene y que no se note la baja de Bird". Reggie Lewis, 1992.





NO BIRD, NO PARTY ?

A poco de iniciar la primera temporada post-Bird, todos los ojos miraban a ese chico de Baltimore elegido en el primer draft post-Bias. Demasiado equipaje perdido en un camino que, ya entonces, se auguraba muy largo.

Habían pasado 23 años desde que se retirara Rusell y de nuevo un negro volvía a ser la referencia del equipo. Sin Bird, Havlicek o Cowens ese papel era ahora para Lewis.

Durante el verano del 92, sin conocerse aun el adiós de Larry, Robert Parish hablaba del tema con Frederic Porta para Gigantes: "El contencioso entre blancos y negros a propósito de los Celtics lleva demasiado tiempo en el candelero. Boston es una ciudad blanca encantada históricamente de seguir a héroes del deporte de esa raza. Larry y Kevin ayudaron a llenar permanentemente el Garden, que es de lo que se trata en este negocio, pero las cosas están cambiando. Ya era hora, por cierto, no tengo ninguna duda al respecto. El aficionado empieza a digerir que Reggie Lewis liderará el inmediato futuro del equipo cuando los tres veteranos desaparezcamos del mapa. Reggie será el bastión de los Celtics, el hombre que aguantará la ambición del 'team'. El público ha asimilado esa idea. No provocará ningún trauma que los Celtics, siendo tan irlandeses, tengan una figura estelar negra. Menos mal..."




Reggie & Larry (1992)


Polémicas  raciales de lado, a tenor de lo que decían ya los números de la recientemente finalizada temporada 1991-92, no le faltaba razón al Chief cuando hablaba de futuro en un hombre que estaba ya entre los 10 mejores guards de la liga en 7 categorías diferentes (Porcentaje de tiros de campo, de tiros libres, rebotes, asistencias, balones robados, puntos por partido y tapones, categoría en la que acabaría como el mejor de la liga entre sus iguales).

Lo suyo le costó.

"Sí. La verdad es que mi primera temporada no fue especialmente buena en el plano personal. No llegué a los 50 partidos en la regular season (49, todos ellos desde el banquillo) y caímos en la final de conferencia ante los Detroit Pistons. La gente esperaba más de mí y recuerdo que incluso se habló con cambiarme con Ken Norman, de los Clippers" reconocía Reggie en una entrevista publicada en 'Don Basket'.

Al respecto de Parish, Reggie se deshacía en elogios: "El Jefe es un ejemplo perfecto para mí. Lleva en ésto muchos años. Nos da consejos y se preocupa de que cuidemos bien nuestro cuerpo. Una persona que ha jugado tantos partidos como El Jefe, merece que le escuchen"

Cualquier consejo era poco para la que se le venía encima.

Una vez se conocieron las retiradas de Bird y Magic, Lewis no solo era una esperanza para los Celtics, también para una liga necesitada de sucesores que acompañasen al ya consolidado Rey Jordan. Jugadores de sobrada calidad, pero discutido carisma, algo que se echaba en falta también en Reggie, al que Frederic Porta, aun con la larga sombra de Bird encima, definiría como "Excelente jugador, que no superstar".

El propio Lewis explicaba a Mark Murphy, del Herald, el paso adelante que tendría que dar tras la retirada de Bird: "Tendré que expresarme más desde ahora, aunque eso no vaya con mi personalidad. No soy demasiado extrovertido, pero tendré que serlo. Yo soy de los que les gusta predicar con el ejemplo: Ser el primero en llegar a los entrenamientos y el último en abandonarlos"

Las publicaciones especializadas abrían el debate en esa dirección. Sin Bird ni Magic desaparecía el talento, en parte sustituible, pero... ¿Y el carisma?

El día de la retirada de Larry, las acciones de los Celtics bajaron de $15,00 a $14,25. Era el comienzo de la que caería más tarde, cuando la cadena TNT, que  por entonces compartía los derechos televisivos de la liga con la NBC, renunció a retransmitir un buen saco de partidos de los Celtics.
Xavier McDaniel 

No Bird, no party ?

Sin Bird el producto había perdido gran parte de su valor y no solo en la cancha.

Fuera de ella poco se podía hacer ya, pero dentro Red buscaba ayudas para Reggie, al que Chris Ford nombró capitán después de consultar con Parish y McHale tras una semana en el summer camp.

Se buscaba un 3-4. Primero se pensó en Walter Berry, que tras probar con Boston, convencería a Gavitt hasta el punto de ofrecerle un contrato de $300,000. Insuficiente para lo que le ofrecían en Grecia, donde acabaría jugando.

El segundo candidato era John Williams, un All Star en potencia que se había pasado el último año en blanco por problemas de sobrepeso y polémicas con la directiva de los Bullets. Con dicho curriculum, finalmente se desechó esa posibilidad y el jugador acabaría jugando para los Clippers.

Sin candidatos, la sorpresa fue Xavier McDaniel.

En una maniobra inesperada, Auerbach birlaba a los Knicks uno de los pilares en los que pensaba sostener a ese equipo llamado a destronar a los Bulls de Jordan (1). Y con McDaniel y un convencido Lewis se afrontarían los primeros partidos sin Bird.

"Ya no podemos seguir esperando a que Larry se recupere, como hacíamos antes. Me he preparado a conciencia este verano para estar listo para el inicio de la liga. Todos dicen ahora que los Celtics son mi equipo, es un desafío que no me asusta. Ahora puedo salir a la cancha y ser Reggie Lewis" sentenciaba el nuevo capitán.




UN MAL COMIENZO

Arrancaba Boston dubitativo en una primera parte de competición para olvidar. Últimos en la Atlantic tras el primer mes de competición (3-8), seis derrotas consecutivas cerraron la peor racha del equipo desde 1978.

Y lo peor parecía estar por llegar.

Ed Pickney, que solo pudo jugar 7 partidos, era baja para lo que quedaba de temporada.

Una pequeña mejora a principios de diciembre fue insuficiente para un Red que, antes de acabar el año, hacía un par de retoques menores en una plantilla que, no olvidemos, contaba en sus filas titulares con el jugador más veterano de la liga (Parish, 39).

De un lado, cortado Kenny Battle, Red contrataba a Bart Kofoed hasta el final de temporada. De otro, enviaba a su elección de primera ronda -Jon Barry-, junto a la 2ª de 1995, a Milwaukee a cambio de un Alaa Abdelnaby que curiosamente pasó de las dependencias policiales -arrestado unas horas antes del trade en su apartamento mientras daba un guateque, en el que se halló marihuana- a jugar en el mítico Boston Garden.

Con los nuevos saliendo desde banquillo, el 18 de diciembre llegó la primera derrota en casa ante los Knicks en los últimos 8 años. La victoria 600 de Pat Riley en la liga, por otro lado.

En ese partido no participó Sherman Douglas al que la directiva había decidido dar unas mini-vacaciones pagadas, de dos partidos, sin consultar previamente con el entrenador. ¿El motivo? Según palabras del propio Douglas "para poner en orden mi vida" enfadado consigo mismo por no estar haciendo lo correcto para poder triunfar en su carrera.

Los dos partidos acabarían en derrota, agradecimientos del chico hacia la franquicia por "su ayuda en este difícil trance" y un Chris Ford bastante cabreado con sus jefes que, para complacerlo, tardaron solo unos días en repescar de nuevo a John Bagley, al que habían descartado ese mismo verano.

Pero ni con esas.

El equipo acababa el año en la carretera perdiendo sus 4 compromisos previstos ante Jazz, Kings, Sonics y Clippers con una diferencia en contra de 62 puntos (-15,5 de media) y con un balance de 12 victorias y 17 derrotas -incluyendo la primera de su historia ante los Clippers-.

Globe, Herald y demás medios locales discutían sobre la necesidad de dejarse llevar hasta final de temporada. Chris Webber, Shawn Bradley, Anfernee Hardaway o Jamal Mashburn esperaban para ser escogidos en el siguiente draft por los peores equipos de la liga y, por entonces, solo 8 equipos contaban con menos victorias que los de Nueva Inglaterra.



EL ESPÍRITU DE JOHNNY

Johnny Most (1923-1993)
En este enrarecido ambiente moriría a los 69 años Johnny Most, víctima de un ataque al corazón, a los tres días después de celebrar el nuevo año.

El día de su muerte los Celtics volvían a casa para jugar precisamente ante los Clipps, equipo ante el que habían cerrado una serie de dolorosas derrotas para acabar el 92 y , como atacados por el espíritu del querido locutor, los de Chris Ford iniciarían entonces una serie de 7 victorias consecutivas para darle la vuelta al récord del equipo (19-17), disipando dudas entre prensa y aficionados.

El equipo, con Reggie Lewis a la cabeza, no estaba dispuesto a 'tanquear' y Dave Gavitt hablaba muy clarito al respecto: "no estamos dispuestos a entregar la temporada. Lucharemos por estar en los playoffs. Ese es el espíritu de los Celtics".


Un cada vez mayor protagonismo de Alaa Abdelnaby, del que he llegado a leer en publicaciones de la época como el 'sustituto natural' de Parish, coincidió con las salidas desde el banquillo de McDaniel y McHale. Dinamita que vino muy bien al equipo para aguantar el ritmo impuesto inicial en la segunda unidad.




Mientras, el contrato de Lorenzo Williams era ampliado hasta final de temporada y el 'General' Douglas seguía tratando de poner orden en su vida: "No quiero volver a mudarme para repetir la misma situación que sufro en los Celtics, pero si encuentro un equipo que ame la rapidez, el contraataque y confíe plenamente en mi como base titular, seré todo oídos en espera de su oferta. Me conformaré con poco, ...". (2)

Dejando de lado al 'General', el ambiente volvía a ser el que acostumbraba en Boston y con el equipo estabilizado por encima del 50% y en puestos de playoff, llegaba el esperado homenaje a Larry Bird.

Bob Cousy, Bill Rusell, John Havlickek, Red Auerbach, David Stern o el mismísimo Magic Johnson no quisieron perderse la fiesta de uno de los más grandes de la historia, que con 10 kilos de más, parecía ir camino de ser también uno de los más anchos.

Pese a que aquél partido acabaría en derrota, esa sería la única 'fiesta' que se viviría en Boston, porque la del All Star, que ese año se celebraba en Salt Lake City, carecería de presencia Celtic por primera vez desde la temporada 1978-79, la posterior a la retirada de John Havlicek (3)

Precisamente, dos de los verdes que otrora fueran habituales del fin de semana de las estrellas, eran noticia en las vísperas del mismo.

De un lado, el 7 veces All Star, Kevin McHale, aparecía en un rumor de traspaso que acabaría con él en Seattle y Benoit Benjamin, más los derechos de Dough Christie, en Boston. "Si los rumores fueran agua, todos llevaríamos chalecos salvavidas" o "también he oído que Elvis está vivo", fueron alguna de las perlas del de Minnesota al respecto. (4)

De otro, Robert Parish, con 9 elecciones para el partido de las estrellas, era demandado por la policía de Boston tras serle interceptado en San Francisco un paquete con 100 gramos de marihuana con destino a su domicilio. Cien gramitos que se sumaron a otras tres 'onzas' descubiertas en el pertinente registro policial en la casa del Chief

El jefe quiso tomarse el fin de semana relajado y es que, por entonces, la NBA no consideraba la marihuana como una de las drogas que violaran el Reglamento interno de la liga, por lo que no se perdió un solo partido por este hecho.



LA CUARTA PLAZA

Finalizado el All Star y olvidado el 'Caso Parish', Boston centraba ahora sus esfuerzos en lograr la cuarta plaza del Este, con Nets y Hornets como principales rivales.

Unos, con Petrovic y Coleman a la cabeza, acababan de perder a Kenny Anderson para lo que quedaba de temporada, pese a lo cual seguían contando con un motivado Rumeal Robinson, que incluso llegó a ser nombrado jugador de la semana en la NBA tras promediar 21.3 puntos, 8 asistencias y 3 robos por partido.


Petrovic, una de las amenazas de aquellos Celtics del 93

Otros, con Bogues, Mourning y Larry Johnson mantenían un récord muy similar a los de Boston y solo su excesiva juventud podría hacerles sufrir un bajón importante en lo que restaba de temporada.

Pero los Celtics no ganaban para sustos porque si líos con la justicia tenía el más veterano, también empezaría a tenerlos Marcus Webb.  El rookie del equipo, que ya había sido arrestado hacía unos meses por un incidente de tráfico, era ahora citado ahora por los juzgados por golpear y tirar al suelo a Quentina, su esposa.

Por 'suerte', el chico estaba en la lista de lesionados y sus líos personales no eran el mayor de los problemas en un equipo al que se continuaba achacando la edad de Parish y McHale y la falta de liderazgo de Lewis como principales handicaps.

Ni una semana tardó Red en cortar al rookie, por cierto. (5)

El adiós del chico coincidió con el mejor baloncesto de Sherman Douglas, que parecía "haber puesto en orden su vida" , hasta el punto de ser una de las razones principales de la increíble racha de 9 victorias consecutivas a finales de marzo, cuatro de ellas en las difíciles pistas de  Oackland, Denver, Los Ángeles y Portland. 

No solo se había alcanzado la cuarta plaza del Este, sino que se pensaba ya en alcanzar la tercera, en posesión de los Cavs...

Pero tras las 9 victorias llegaron 5 derrotas -cuatro de ellas en casa- devolviendo al Garden un ambiente enrarecido. A McHale, por ejemplo, le dio por algo poco habitual, quejarse porque jugaba poco: "Sé que ya no puedo rendir lo mismo que hace cinco años, pero todavía puedo aportar mucho más al equipo. Pero nunca fue mi intención presionar a Chris Ford; entiendo su posición perfectamente".

Por 'suerte' los NETS tampoco ganaban para sustos y a la ya consabida baja de Kenny Anderson, sumaban ahora la de Petrovic que o no jugaba, o no lo hacía en optimas condiciones físicas. Resultado: 6 derrotas consecutivas en pleno mes de abril y vía libre para unos Celtics con los que USA Today especulaba con que pudieran traer a Dino Radja para ayudar al equipo de cara a los Playoff.

Al final nada de nada.

Dino estaba jugando con la Virtus de Roma las semifinales de la Lega Italiana y Boston no osó inscribirlo en el listado para los Playoff que debían enviar a la Liga.

La suerte estaba echada. Primer rival: Charlotte Hornets.



EL DIA 'D' A LA HORA 'H'

Considerado uno de los duelos más igualados de primera ronda, prensa especializada parecía inclinarse más por la juventud e intensidad de Charlotte que por la veteranía y ventaja cancha de los de Boston. No en vano, en Regular Season los Hornets habían ganado ya en tres de los cuatro enfrentamientos ante los verdes.

El 'run & gun' de Bogues contra el 'up-tempo' de Douglas. Un duelo de estilos adaptado a las cualidades, características y edades de sus compañeros de equipo.

Parish VS Mourning 
R. Lewis VS K. Gill

Y un tres para uno...

 McHale / X. McDaniel / Abdelnaby VS L. Johnson


Y en ese duelo de estilos, Boston dio primero. 

Ayudados por los 21 de McDaniel saliendo desde el banquillo y las 7 asistencias de Douglas en el tercer cuarto, Boston acabó por ganar el primer partido disputado en el Boston Garden. Un partido en el que Reggie Lewis sufrió un desvanecimiento en pista cuando estaba siendo el mejor de su equipo y del partido.

A los tres minutos Reggie contaba ya con 10 puntos en su estadística particular. Todos los balones pasaban por él, que no eludía la responsabilidad que le correspondía en los primeros playoffs tras la retirada de Bird.

Lewis se desploma por primera vez.
Pero a los pocos minutos se desplomó a la altura de la línea de 3 puntos mientras Sherman Douglas armaba la jugada de ataque por el lado contrario. Con Lewis en el suelo, la bola llegó a Kevin Gamble, que erró en la penetración permitiendo un rebote ofensivo de Parish que acabaría en canasta.

Mientras un Lewis aun sentado en el parqué, estiraba sus largos brazos -los únicos capaces de colocar 4 tapones en un mismo partido a Michael Jordan- hasta tocar con la yema de los dedos sus Reebook 'The Pump', los Hornets iniciaban su jugada de ataque sin reparar en él.

Finalmente uno de los árbitros detuvo el juego. Quedaban 6:26 para acabar el primer cuarto y el marcador reflejaba tablas a 16.

Se levantó sin ayudas. 

Ed Lacerte -trainer del equipo- primero y Joe Kleine después, fueron los primeros en interesarse por un Lewis al que se sometieron a diversas pruebas rutinarias al descanso.

No se detectó nada extraño y el de Baltimore volvió para jugar el tercer cuarto, en el que seguiría anotando hasta que recayó.

17 puntos con un acierto excepcional (7/11 TC) en tan solo 13 minutos en pista.


Box score del último partido en vida de Reggie Lewis.



En un primer momento nadie dio demasiada importancia al desvanecimiento. Hasta tal punto eso fue así que en la crónica que hizo 'Gigantes' de aquél partido ni siquiera se mencionó lo sucedido.





Pero lo cierto es que Reggie jamás volvería.

Al día siguiente un grupo de cardiólogos lo examinó en el Hospital Baptista de Nueva Inglaterra, y los tres vieron lo mismo: tres manchas negras en el ventrículo izquierdo del corazón de Reggie. Según explican Antonio Rodríguez y J.F. Escudero años después de lo sucedido en 'La Leyenda verde' "este tipo de tejido inerte es causado comúnmente por alguno de estos cuatro factores de riesgo: arteriosclerosis en las personas mayores, virus, anteriores ataques cardíacos o consumo de drogas. Considerando la edad de Lewis, los expertos dedujeron que la posibilidad de la cocaína era un factor a tener muy en cuenta."

Por lo pronto, Boston se quedaba sin su estrella para el resto de la temporada. Lo que vendría después hasta el 27 de julio, día de su muerte, da para un capítulo a parte.




EL RESTO DE LA SERIE

El segundo partido llegó precedido por la ausencia de Reggie y las informaciones contradictorias al respecto. Lo único que sabía Boston es que no contaba con él, pero ni como, ni cuando, ni porqué.

30 puntos y 10 rebotes de Kevin McHale saliendo desde el banquillo fueron insuficientes para ganar tras dos intensas prórrogas, la segunda de las cuales acabó con un increíble 2-1 (Nuevo récord en partido de playoffs) a favor de los Hornets.

Una única canasta en juego de los locales hubiera puesto la eliminatoria 2-0 a favor, a una sola victoria del pase a segunda ronda.

Con 1-1 las series volaron a North Carolina, donde 27 puntos de Del Curry -padre de Stephen, actual estrella de los Golden St. Warriors- saliendo desde el banquillo, catapultaron a los Hornets a una contundente segunda victoria en las series.

En el cuarto partido, Charlotte entendió el tan citado 'Pride'.

Boston se tenía que ir, pero no lo iba a hacer de cualquier manera. Con 18 puntos de desventaja y un solo cuarto por jugarse, todo el mundo celebraba ya el pase de los Hornets a la siguiente ronda. Tal fue la relajación de los locales que un parcial de 10-0, en los tres últimos minutos, colocaba 103-102 por delante a los de Chris Ford.

Charlotte tenía un ataque y el novato Alonzo Mourning, que acabaría el partido con 33 puntos, 7 rebotes y 6 tapones, anotaba la canasta de la victoria con un tiro de 6 metros a cuatro décimas del final.

Mourning, tras anotar la canasta decisiva.

En la última jugada lo intentó Dee Brown con un alley-hoop, pero todo quedó en un intento.

En Gigantes, Eduardo Fernández lo resumía con las siguientes palabras: "Mourning promedió 11 tiros libres por partido y Larry Johnson un 60% de efectividad. Mugsy Bogues impuso casi siempre un ritmo up-tempo que favoreció el juego de Charlotte y casi anuló a Sherman Douglas. McDaniel fue nulo en los partidos 2 y 3. Sólo McHale y Parish fueron consistentes en toda la serie para Boston, pero no pudieron con las piernas más frescas de Mourning y Johnson"



EL PRINCIPIO DEL FINAL

Además de despedir a Reggie, aquellas series pondrían fin a 13 años de carrera profesional de K. McHale, todas ellas en los Celtics. Lo que vendría después sería un equipo que se acostumbró a perder.

Tras 14 temporadas consecutivas con récord positivo, no se volvió a repetir semejante ley de mínimos en lo que quedaba de década.

Sin saberlo, aquel año sería el principio del final.


________

(1) Tanto Xavier McDaniel como Michael Jordan estaban representados por David Falk. Las malas lenguas llegaron a asegurar que 'su majestad' presionó a Falk para que enviase a McDaniel a Boston y desarmara de un plumazo la amenaza de los Bulls. "McDaniel era agente libre, los Knicks no se decidían a renovarlo y cuando le hicieron la oferta era un millón de dólares menor a la de Boston. Obviamente le recomendé ir a Boston", se defendió posteriormente Falk.

(2) Al final ese equipo acabaron por ser los los propios Celtics, con quien acabaría por seguir hasta comienzos de la temporada 1995-1996 antes de ser traspasado a los Bucks de Milwaukee con un 'buen' sabor de boca, promediando 14.7 puntos, 6.9 asistencias y guiando al equipo hasta los Playoffs pese a un pobre balance de 35-47. 

(3) Por primera vez, desde que en 1951 comenzó la historia de los All Star, ni Lakers ni Celtics aportaban un solo representante al evento.

(4) La semana después de empezar esos rumores, el trade se realizaría de esa misma manera pero cambiando un nombre, McHale por Sam Perkins (Lakers)

(5) Tras ser cortado por los Celtics, el chico fue citado nuevamente por los juzgados para responder a una doble acusación por violación en su apartamento.


lunes, 22 de julio de 2013

Volver a empezar (una y otra vez)

VOLVER A EMPEZAR (UNA Y OTRA VEZ)
SUEÑOS Y DESPERTARES DE BRIAN SHAW
JOSE PÉREZ | JULIO 2013
@jose13bis on twitter





En 1966 Gran Bretaña reconocía la independencia de la República Cooperativa de Guyana, el presidente Johnson firmaba una proclamación para declarar el tercer domingo de junio como día del padre en los Estados Unidos y un chico llamado Brian nacía en la ciudad californiana de Oakland.


***


Imaginemos por un momento a ese gran mecánico afroamericano de 120 kilos, ese era Charles Shaw. Un tipo enamoradizo que cayó en manos de una joven universitaria Guyanesa por nombre Barbara.

Brian y Mónica vendrían después, la lógica consecuencia del amor.

Con ellos las visitas anuales a Guyana, un pequeño y humilde país atlántico situado al norte de Brasil, donde Bárbara mantenía gran parte de su familia, a la que seguían viendo un verano tras otro.

A la hora de facturar, maletas llenas de ropa que volvían a casa vacías. "Cuando eres un crío no logras entender eso. Yo decía, 'Éstos son mis vaqueros favoritos o mi chaqueta favorita', pero ellos no tenían nada. Esos viajes nos ayudaron mucho para valorar lo que teníamos" recuerda Brian.

Explica Arash Markazi en su artículo "Brian Shaw perseveres despite tragedy" , que con la poca ropa que les quedaba cuando regresaban a casa, Brian botaba y botaba frente al aro que su padre le había colocado sobre la puerta del garaje

Hasta que un día el balón botó en parqué. 

Procedente de la pequeña Universidad de California-Santa Bárbara, donde guió a 'Los Gauchos' a su primer NCAA Tournament, el sueño de Brian era vestir la púrpura y oro de Los Angeles Lakers, que habían invitado al chico a unos workouts previos al draft.

Jerry West, Mitch Kupchak y Ronnie Lester quedaron tan encantados con lo que vieron, que le dieron su palabra de quedarse con él si seguía siendo elegible en su última selección de primera ronda.

Solo quedaban dos equipos por elegir, Boston y Los Angeles.

El día del sorteo, tras 23 elecciones y rodeado por familiares y amigos, Brian estaba ya listo para ponerse la gorra de los Lakers.

"Recuerdo a mi madre llorando. Ella gritaba, '¡no! ¡no, los Celtics no!'". Y es que, al llegar a Boston, David Stern pronunció el nombre de Brian Shaw antes que el de David Rivers, la resignada elección de los Lakers.

A disgusto o no, acabó por hacerse un hueco en el segundo mejor equipo de novatos de aquél año (6º en votos). Méritos hizo aquél único Celtic en jugar todos los partidos de su primera temporada, 54 de ellos como titular; el novato con más presencias de partida en Boston desde Larry Bird en la 79/80.

Pero todo ello no sirvió para que los Celtics se presentasen en verano con un contrato de renovación medio decente, despiste aprovechado por Raul Gardini y el Grupo Ferruzzi para tentar al chico con un millón de dólares a cambio de una temporada en Il Messagero de Roma, casi 7 veces más de los $ 150,000 que había estado cobrando como rookie.

El cebo estaba echado.

Una manzana apetitosa y el poco arraigo de un californiano en Massachussets, fueron más que suficientes para salir por patas del Edén en cuestión de días, los que dieron paso a un feliz año en Italia de donde, además, se trajo un buen botín.

Allí jugaría contra Joe Bryant, enrolado en las filas el Cantine Riunite Reggio Emilia. Fue entonces cuando conoció a un chico de 10 años, por nombre Kobe, que hacía de recoge-pelotas en los partidos que el equipo de su padre jugaba en casa. "Nosotros estábamos calentando antes del partido y él estaba allí, tirando unos tiros y retándonos a que jugásemos un 'HORSE' con él. Yo le decía, 'Vamos, niño, que estoy tratando de calentar un poco'".

Pero al poco de llegar, el 26 de enero de 1990, Shaw alcanzaba un nuevo acuerdo de 5 años y $ 6,200,000 para volver a Boston el verano siguiente.

Todo parecía preparado para la vuelta del hijo pródigo, hasta que "un ligazón con el club romano" esgrimido por su agente, evocaba la voluntad del chico de seguir en Italia, un año más, en base a la opción que tenía firmada.


Shaw y Ferry con la elástica de Il Messaggero (Fuente: gazzetta.it)

Los que se habían llenado la boca criticando a Shaw por anteponer los dólares a la NBA, tendrían ahora que esconderse. El jugador optaba por seguir en Roma perdiendo dinero y enfangándose en una incomprensible duplicidad contractual.

Tras un verano salpicado por la polémica, David Mazzonne, Juez del Tribunal Superior de Boston, acabaría por darle la razón a unos Celtics que, llegado el mes de septiembre, convocaron una rueda de prensa conjunta con el propio Shaw para oficializar su reincorporación al equipo, lo que se produjo el 17 de septiembre de 1990.

BRIAN SHAW: "Sé que tenía firmados dos contratos, pero no sabía como deshacer el pacto con uno de ellos. Quise quedar bien con todo el mundo, porque en Italia me trataron muy bien".


***


Los ceros que aquél año Brian había añadido ya a su cuenta corriente le permitieron hacer un buen regalo a papá, un Jeep Cherokee por el día del padre.

Habían pasado 6 años desde su lanzamiento en el mercado americano, pero el Cherokee seguía siendo la leche. La pieza con la que completar el puzzle de casa, jardín y perro juguetón de la nueva familia americana.

Y mientras Charles se entretenía llevando a los chicos del barrio de pesca o a ver partidos de baloncesto en su nuevo Jeep, Brian jugaría temporada y media más en Boston antes de ser traspasado a Miami Heat a cambio de Sherman Douglas.

Recién iniciada su primera temporada completa en Florida, a Shaw se le ocurrió un nuevo regalo. "Mi padre amaba el boxeo y mi madre los espectáculos, así que decidí comprarles una casa en Las Vegas para que  pudieran bajar cuando quisieran e ir a las peleas de boxeo y los espectáculos" recogía años después Arash Markazi.

Acabada la temporada, la familia al completo se disponía a celebrar el 24º cumpleaños de Mónica en la nueva casa. La intención era haber salido a media tarde pero Charles, que apuraba sus últimos días como mecánico de la flota automovilística de correos, no llegó hasta las 9. 

Viernes noche, atrás una dura semana de trabajo y un largo viaje de 8-10 horas por delante.

Pensó en posponerlo, pero Bárbara y Monica estaban como locas por llegar a Las Vegas; así que fue solo un fugaz pensamiento antes de asomarse por la ventanilla para intercambiar unas palabras con Brian, que se había quedaba en casa para darle una fiesta barbacoa a su novia Nikki, "Cuando lleguemos, te llamo para que sepas que estamos bien".

Pensaba reunirse el domingo con su familia en Las Vegas.

Tras más de 8 horas en la carretera, habrían pasado ya unos 15 minutos desde que el Jeep de Charles dejase a la derecha el desvío que conduce al desierto de Mojave, en el aun condado californiano de San Bernardino. Con 1,6 millones de hectáreas, el tercer Parque Nacional más grande de los Estados Unidos continentales.

Pura monotonía al volante, a la derecha del cual Barbara dormía plácidamente.

En los asientos traseros Mónica y Brianna, hija y nieta de ambos, hacían lo propio a poco menos de 10 minutos de llegar a la nueva casa en Las Vegas.

Con la noche como compañero, Charles podía ver ya a lo lejos el resplandor de la ciudad de los casinos.

Hasta que, a solo 9 millas, dejó de verla.


Interestatal 15, llegando a Las Vegas (Fuente: Google street view)


En su artículo, Arash Markazi explica que la Patrulla de Carreteras de Nevada llegó a la conclusión de que se quedó dormido al volante. Su Jeep golpeó la divisoria y dio varias vueltas de campana. Cuando los agentes llegaron, Barbara y Mónica habían muerto. Charles lo hizo una hora más tarde en el University Medical Center de Las Vegas (1)

"Cuando sonó el teléfono eran las 8:30 de la mañana, yo estaba pensando que eran ellos diciendo que habían llegado", recordaba Shaw. "Era la oficina del forense."

Junto a él estaba Nikki. "No dijo nada. Simplemente se sentó y escuchó mientras yo le miraba sin saber lo que estaba sucediendo (...) Salió de la habitación y caminó por el pasillo, era muy extraño. Se quedó parado y no dijo nada. No sabía qué hacer. Finalmente se descompuso y me contó lo que había sucedido. Fue la cosa más devastadora que jamás puede imaginar".

"Tenía 27 años, nunca había perdido a nadie cercano a mí y acababa de perder mi familia completa". 

Milagrosamente la pequeña Brianna de 11 meses, a la que su hermana Mónica había bautizado así en agradecimiento al apoyo que recibió de Brian durante el embarazo, salvó la vida.


***


Shaw & Lewis
En el otro extremo del país, su gran amigo Reggie Lewis lloraba las pérdidas como propias.

Brian y Reggie, mantenían una buena amistad desde que se conocieron en Boston. "Nos llevamos bien inmediatamente. Comíamos juntos en las giras y todo lo hacíamos juntos", explicaba Shaw años más tarde del hombre que le había introducido en las muchísimas particularidades de aquél equipo plagado de veretanos.

Pese a no hacer demasiado que Reggie y Donna habían tenido su primer hijo, esperaban ya el segundo cuando cogieron el vuelo a Oakland para acudir a los funerales y quedarse unos cuantos días con Brian; no demasiados porque, tras su reciente colapso cardíaco, a Reggie debían operarlo a corazón abierto una semana después.

Antes de que Lewis tomara el vuelo de regreso a Baltimore, quedaron en verse de nuevo el próximo mes en Boston para entrenar y mantener la cabeza ocupada.

Dos semanas después todo parecía haber salido bien. Así se lo contaba por teléfono un esperanzado Reggie, antes de salir hacia la Universidad de Brandeis para lanzar unos tiros. Ambos buscaban retomar el camino del que les había apartado la amiga mala suerte. Y deseaban hacerlo juntos.

Esa misma tarde Brian recibió una segunda llamada de Boston. Era Jeff Twiss, Director de relaciones públicas de los Celtics."Sé que estás lidiando con mucho, y no te llamo con una buena noticia. Reggie ha fallecido".

El silencio.

Ahora era Shaw el que tomaba un vuelo con destino Baltimore para despedir a su amigo y acompañar a Donna.

De vuelta a casa solo Nikki y Brianna.

La historia de Brianna es la de la esperanza a la que agarrarse. Los brotes verdes que ves crecer entre la maleza y te mantienen vivo, como un zombie, pero vivo al fin y al cabo pensando que sigue habiendo algo por lo que luchar.

Él había sido el primero en verla caminar, cuatro complicados pasos de salida atraídos por el repicar de sus llaves, y él iba a ser el primero en verla hacer todo lo demás.

Sólo había un obstáculo, el padre biológico de Brianna, al que finalmente arrebataría la custodia legal de la niña. Una niña que en adelante viviría con Marie, la tía de Brian, en Oakland. Allí esperaría las visitas de éste cuando sus trabajos en Miami y Orlando se lo permitieran. 

Recuerda Brian que "Tenía 13 años cuando la llevé al cementerio por primera vez, entonces entendió realmente lo que había sucedido. Vio las lápidas con las fotos de mi hermana, mi madre y mi padre. Pasamos un rato allí sentados. Le conté aquella vieja historia y empezó a llorar". 

Para entonces a Brianna se habían unido ya dos 'hermanitos', Brian Jr. (BJ) y Bianca. Buenas noticias donde un día no las hubo.


De izq. a Dcha: BJ, Brian, Bianca, Nikki y Brianna [Fuente: Matthew Jordan Smith Photography]


***

En 1999, 
una lesión en la mano derecha de aquél niño con el que no quiso jugar un 'HORSE' 
le permitiría fichar, 10 años más tarde, por sus amados Lakers, donde se retiraría definitivamente del baloncesto profesional con 36 años y tres anillos de campeón.
(2000, 2001 y 2002)


***


___________


(1) Habían transcurrido 19 días desde otro fatal accidente, el que se llevó para siempre a Dražen Petrović en Denkendorf, Alemania.


FUENTES
  • Arash Markazi ."Brian Shaw perseveres despite tragedy". ESPNLosAngeles.com (12.05.2011)
  • Benjamin  Hochman. "Survival shaped new Nuggets Head coach Brian Shaw" . Denver Post (2013)
  • LA Times, Foros - 20 abril 2003
  • Gigantes del Basket. Hemeroteca 1993





miércoles, 19 de junio de 2013

Con los mismos ladrillos

CON LOS MISMOS LADRILLOS
UNA HISTORIA PARA ACABAR LOS 80
JOSE PÉREZ| 19 JUNIO 2013
@jose13bis on twitter

Junio de 1990. Isiah Thomas se dirige desde una plataforma montada en la Hart Plaza de Detroit a los más de 200.000 aficionados que desde primera hora de la tarde abarrotan las calles de la capital del Condado de Wayne. Solo la muerte del padre de Joe Dumars y unas acusaciones del FBI al propio Thomas, a raíz de unas supuestas apuestas clandestinas, empañan  las celebraciones.

Thomas & Bird
En cualquier caso, tristezas y polémicas a parte, la celebración es fiel reflejo de la consolidación de un cambio que llega a la par de la nueva y última década del siglo XX.

 I. THOMAS: -dirigiéndose al público- Mientras realizábamos el desfile, he visto como muchos de vosotros hacíais la señal de "3" con los dedos. Sólo diré que esperamos estar aquí de nuevo el próximo año, el mismo día y a la misma hora.
Las crónicas de 'Superbasket' se aventuran a proclamar, salvo sorpresa, a los nuevos reyes de los primeros noventa. Esos a los que atribuyen una mezcla imbatible, la de una las mejores defensas de la historia y uno de los mejores ataques de la liga.

JORGE QUIROGA : No será nada sencillo que en los próximos años surja una potencia capaz de destronar a los actuales campeones de la NBA. Al menos ésa es la impresión que queda después de presenciar el desenlace final de esta temporada 1989-90. Chuck Daly ha dotado al equipo de una identidad en la pista fuera de lo normal. A su famosa defensa, impenetrable y férrea donde las haya, el 'viejo zorro' ha elaborado un sensacional ataque, no por lo intenso, sino por lo efectivo. (SUPERBASKET Nº39 4-7-1990)

Si nadie cuenta entonces con Michael Jordan para destronar a los Bad Boys, menos aun se cuenta con los viejos Boston Celtics en los que Fitch y KC Jones habían dejado paso a dos temporadas de Jimmy Rodgers, una decadente manera de afrontar el futuro sin querer dar un paso al frente.

Y es que Rodgers no parecía ser más que la versión moderna de Fitch. Su primer puesto lo tuvo como asistente suyo en la Universidad de Dakota del Norte, donde dos años más tarde ocupó su lugar raspando el 50%  de victorias (33-30) en las tres temporadas que se mantuvo en el puesto.

En 1971 inició su longeva carrera en la NBA, 9 años como asistente de Fitch en Cleveland y, desde 1979 en Boston, 8 años más como segundo del propio Fitch y KC Jones. Nets y  Knicks lo habían tentado para ser su entrenador jefe, pero su aguante -rechazó ir a Nueva Jersey- y el de los Celtics, que pidieron una importante suma de dinero a los Knicks, frustraron un cambio de aires.

Cuestionado desde el primer día, el nuevo entrenador, que había acabado su primer año barrido en primera ronda por esos mismos Pistons campeones y con el peor récord de la franquicia en los últimos 10 (42-40) contaba con el beneficio de la duda merced a una irrefutable coartada, la de la lesión de Larry Bird.


Operado de ambos talones el 19 de noviembre de 1988, al de Indiana no se le esperaba hasta el mes de marzo, pero lo cierto es que aquella  temporada solo pudo disputar 6 partidos, los primeros de la temporada del adiós de Danny Ainge que, sin dejar sonar la campanita del deadline, llenaba unas viejas maletas y se marchaba rumbo a Sacramento junto a Brad Lohaus . A cambio , si me apuran, llegó la segunda coartada de Rodgers, Ed Pickney y Joe Kleine.

Coartada venida a menos cuando se divisó una cierta mejoría con ellos en el equipo, por cierto.

JIMMY RODGERS : No tenemos que acelerar en exceso la recuperación de Larry, pero tampoco es que nos hayamos planteado no clasificarnos solo con el fin de disponer de una buena  elección en el draft universitario del próximo año (marzo 1989)

Hablamos del año en que Brian Shaw debutó en la liga. Un año más que correcto en el que dejó a todos contentos hasta que llegó el verano y con él lo que nadie esperaba, un millorario contrato de un año (+ otro opcional) con Il Messagero de Roma.

Primera decepción antes de la segunda: Dino Radja.

Elegido en la segunda ronda del Draft de aquél año, el balcánico llegó a firmar con Boston sin antes desligarse contractualmente de una tirante Yugoplastika que acabaría por recibir una indemnización de $800,000 por duplicidad contractual.

Segunda decepción antes de las subsiguientes, y es que lejos de llamar a la esperanza, el principal reclamo de Boston fue hacerse con los servicios de Charles Smith y John Bagley.

Con este panorama, solo el gran año de Reggie Lewis y la vuelta de Larry esperanzaba a los verdes, pero las cosas no empezaron bien para Bird que, aun en el summer camp, a finales de julio, volvía a lesionarse, ahora de la espalda.

Bird estaba cerca de su propia canasta cuando chocó con Upshaw, una mueca de dolor y seguida de un minuto más de juego hasta que tuvo que dejarlo. Fractura de la apófisis transversa de la espalda baja.

Reposo, masajes, medicación, estimulación eléctrica y hielo durante 4-6 semanas. Bird se volvía a Indiana.

Pese a los infortunios, Bird comenzaría la temporada con una incómoda normalidad. Incomodidad que procedía más del banquillo que de su espalda.

Acostumbrado a la plena libertad que antaño le ofreció el viejo esquema de KC Jones, el 33 acusó a Rodgers de limitar sus tiros y consecuentemente su juego. En palabras del periodista Clemson Smith, el de Indiana opinaba que 'el juego colectivo impuesto por Rodgers disminuía el potencial de los Celtics y, en ocasiones, desafiaba abiertamente al entrenador al realizar docenas de lanzamientos a lo largo de un partido'.

Rodgers dialogando con Bird.
Si bien no sabemos si Rodgers tenía algo en contra de Bird,  si lo es que su gusto por el juego rápido en nada beneficiaba a una vieja guardia que bien podía ver en Lewis, Gamble o Pickney -que ya había desplazado a McHale al papel de sexto hombre- como una alternativa a su legado.

El 20 de diciembre de 1989 Steve Bulpett del Boston Herald publicaba un artículo que culpaba a la estrella de Indiana de ser la mecha de una bomba por estallar en el vestuario de los Celtics.

"Nos está hundiendo" afirmaba un compañero de forma anónima.

Aquella noche Boston recibía a Utah en casa y 40 puntos de Larry para ganar a los Jazz fueron más que suficientes para que el Garden se posicionara de su lado.

Habló en la cancha y ante los micrófonos de WBZ, algo poco común.

LARRY BIRD: Sé quién me criticó y es un cobarde. Siempre he pensado eso de él, por eso no le doy importancia. Siempre ha sido un derrotista, nunca ha demostrado tener coraje y nunca podrá cambiar.

Todos coincidieron entonces que ese 'cobarde' no era otro que Jim Paxson, compañero universitario de Bulpett .

Bird se sentía el líder de un equipo que tenía a su cabeza visible en la cancha, no en el banquillo. Lo que pasaría con Dennis Johnson, en su último año como profesional, no fue más que otro pulso a Rodgers, uno más.

John Bagley parecía contar con la aquiescencia de Rodgers, que lo mantuvo de salida en 8 de los 11 primeros partidos hasta que el 21 de noviembre se lesionara en su hombro izquierdo, perdiéndose los siguientes 22 partidos de la temporada.

Ya con Bagley en el equipo, el 13 de febrero de 1990 tras 13 largos días de descanso por el parón del All Star, Boston iniciaba ahora otros tantos de intenso trabajo. 8 partidos en el Oeste que abrían fuego en Houston de nuevo sin Dennis Johnson de partida. El equipo ganó, pero más gracias a los 38 puntos, 14 rebotes y 8 asistencias de Bird que a la influencia en el juego de John Bagley. DJ jugó 11 minutos antes de que el equipo viajara a San Antonio, donde los Spurs de David Robinson esperaban a unos Celtics que volverían a salir con Bagley de partida.

Tras un desastroso primer cuarto, que acabó 35-22 a favor de los tejanos, Boston remontó el vuelo gracias al acierto de Reggie Lewis (24 ptos con una serie de 11/16 TC) y los 20 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias de  Larry Bird.

De alguna manera Larry sentía que había tenido que salir al rescate de una decisión que en nada compartía. Dos partidos con Bagley y dos victorias para comenzar una gira en la que DJ solo había dispuesto de 19 minutos.

Y pese a las victorias,se dice que eso no gustó a Bird, que hizo lo necesario para devolver la titularidad a Dennis Johnson. Tal es así que, de nuevo con DJ de partida, Boston perdería sus 4 siguientes partidos de la Gira -incluyendo derrotas por 19 y 21 puntos en Portland y Phoenix-, pero DJ seguiría junto a él en la partida.

La sombra de la sospecha perseguiría a Larry por aquellas extrañas decisiones de un Rodgers que acabaría por perder el principio de autoridad sobre un equipo sin timón.

Y en medio de ese ambiente bélico, Boston acabaría segundo de la Atlantic superando las 50 victorias (52-30). Más que aceptable hasta que se volvió a caer en primera ronda, esta vez ante los Knicks (3-2) dejando escapar una ventaja de 2-0 .

Con Larry y sin coartadas.

Y sin ellas, pese a las 52 victorias y ser elegido entrenador del mes en abril, el adiós de Rodgers era un secreto a voces que Jan Volk se encargó de hacer público.

JAN VOLK: Este ha sido un momento muy difícil y difícil para todos nosotros. Sentimos que teníamos que hacer un cambio y, en interés de todos los involucrados, sentimos la necesidad de hacerlo lo más rápido posible.

STU JACKSON (Entrenador de los Knicks en ese momento):  Esto apesta. Creo que todos los entrenadores lo sentimos por Jimmy Rodgers. El mensaje que se nos envía es que ganar 52 partidos durante la temporada regular no significa nada. 

Nada si tienes a la estrella de tu equipo en contra, me permito añadir. 

Uno de los más críticos con la situación que vivía el equipo fue el mítico periodista del Globe Bob Ryan:

BOB RYAN: Nunca ha habido una situación como ésta. Los equipos deportivos en ocasiones terminan con dos iconos del envejecimiento, lo que sucede en muy raras ocasiones. Los Celtics son el primer equipo en tener tres. (...) La verdad es que en este punto el trabajo de entrenador de los Boston Celtics es uno de los peores en el deporte. El tipo al que debería felicitar no es al nuevo entrenador, es al viejo.

El dilema ahora ese recambio. Disyuntiva que deberían afrontar Red Auerbach, (Larry Bird) y el recién aterrizado Dave Gavitt.

JIMMY RODGERS: Tengo una buena imagen de mi mismo. Obviamente, cuando te desplazas 15 o 17 centímetros -desde la posición de segundo entrenador a la de entrenador principal-, la silla se pone un poquito más caliente. Y se nota. Pero tengo que decir que estoy satisfecho con mi trabajo en los dos años como entrenador en Boston. Lo que aprendí allí es que mi sistema es válido (Declaraciones realizadas en 1992, antes de fichar como entrenador de los Wolves)

Auerbach y Bird tenían un único candidato: Chris Ford. Hombre de la casa, compañero de
Bird en sus inicios y a la sombra de la vieja escuela del Garden en los banquillos. A su favor en las apuestas que había subsistido al despido de Rodgers, algo que no podía decir otro de sus ayudantes, Jenny Van Emman.


Continuismo pero al gusto de la estrella.

Sin embargo, Gavitt tenía otros planes. Con mucho baloncesto universitario en la cabeza, no en vano acababa de dejar el cargo de comisionado de la Big East, su preferido era Mike Krzyzweski, con el que incluso se llegó a anunciarse un acuerdo total.

Hasta que, quizá influido por la presión de la vieja guardia, todo cambió:

DAVE GAVITT: Hemos mantenido negociaciones con los dos entrenadores de manera simultanea, pero tanto Red como yo nos inclinábamos por Ford porque tras su experiencia en el equipo conocía mejor nuestras necesidades. Si con Ford hablamos 30 horas, con Mike lo hicimos 11. Estamos muy satisfechos con nuestra decisión porque Chris (Ford) es un verdadero Celtic, como ha demostrado de jugador y de Assistant coach. Ahora debemos darle unas semanas para ver cuáles son nuestros puntos débiles y solucionarlos
RED AUERBACH: Cambiar por cambiar nunca ha sido bueno. Ésa siempre ha sido mi filosofía. No se puede actuar precipitadamente.
CHRIS FORD: Quiero trabajar duro ahora para recuperar el tiempo perdido. Estudiaré lo que nos conviene y luego obraremos de acuerdo a nuestras posibilidades



Páginas de El Mundo Deportivo (12/06/1990)

Y en un verano marcado por la polémica, parte de la prensa y aficionados optaban por romper del todo con el pasado más reciente, y eso incluía a Larry Bird. Empezar de cero con una auténtica reconstrucción, lo que nos devolvía nuevamente al punto de partida del verano anterior. Shaw y Radja. 

El primero, tras no pocas complicaciones, acabaría por volver un año a Boston, al segundo no se le vería jugar un partido oficial en la NBA hasta el 5 de noviembre de 1993.

Días en los que nadie se libraba de salir en las quinielas. McHale y Parish sonaron como jugadores de los Seattle Supersonics, equipo al que iba a entrenar un KC Jones que ardía en deseos de contar con sus viejos conocidos. Y tanto sonó la historia de Parish en los Sonics, que se vio obligado a reconocer que KC Jones se había puesto en contacto con él para hacerse con sus servicios, algo que rechazó en base a que "Boston me necesita, aun no tienen un pívot de garantías que pueda sustituirme"

Ambos siguieron ese año, lo que no ocurrió con Dennis Johnson que, tras 7 magníficos años en Boston, ya había anunciado que ese iba a ser el de su despedida.

En la recámara junto a Shaw esperaba Dee Brown, el mejor de una terna de novatos que completaban S. Vrankovic y A.J. Wynder. El acabóse.

Mientras, Larry se refugiaba en Indianápolis, donde un año más celebraba su "Larry Bird All Star Classic Sunday", con el fin de crear becas de estudio en su estado natal. En un ambiente de fiesta se formaron dos equipos, el blanco y el rojo, del que formó parte un Larry que, con 27 puntos, dio muestras de su calidad en tiempos difíciles.

Tiempos en los que Isiah Thomas se dirigía desde una plataforma montada en la Hart Plaza de Detroit a los más de 200.000 aficionados que desde primera hora de la tarde abarrotan las calles de la capital del Condado de Wayne. 


FUENTES
  • SUPERBASKET. Hemeroteca
  • GIGANTES DEL BASKET. Hemeroteca
  • HOOP. Hemeroteca
  • SUN SENTINEL. Hemeroteca
  • CHICAGO CHRONICLE. Hemeroteca
  • EL MUNDO DEPORTIVO. Hemeroteca
  • "La Leyenda verde. Historia de los Boston Celtics" Antonio Rodríguez y Juan Francisco Escudero. 2009
  • "Larry Bird ya no es intocable". Clemson Smith. EL PAIS 07/02/1990
  • "DRIVE". Larry Bird. 1989